Hasta donde nos lleve la evidencia…

Este espacio cibernético se creó con el propósito de reflexionar cuidadosamente sobre el naturalismo metodológico y sus implicaciones para la actividad científica. El naturalismo metodológico establece como materia de definición que “todo evento, estructura o proceso natural se debe explicar vía entidades puramente materiales”. Entiéndase por causas materiales, el azar, la necesidad (leyes) o una combinación de ellas. Primero, esta declaración no es producto de la experimentación científica, ni es una ley natural. Es sencillamente una declaración que no se puede demostrar científicamente. Segundo, excluye a priori la posibilidad de causas no materiales (causas inteligentes).

De hecho no hay ningún problema con el uso de causas naturales cuando la evidencia nos lleva a ellas. Pero que tal si encontramos en la naturaleza “eventos, estructuras o procesos” que no pueden explicarse vía causas materiales o que se explican mejor por causas no materiales. La respuesta es sencilla. Se produce y acepta la explicación material aunque no sea la única o la mejor. En este contexto el científico no puede llegar hasta donde lo lleve la evidencia. El esquema naturalista los obliga a considerar y proponer solo causas materiales.

El esquema naturalista no excluye el diseño inteligente de la ciencia porque no cumple; con una definición neutral de la ciencia o con alguna norma metodológica. Por el contrario, lo hace meramente definiendo la ciencia tal que excluya el diseño inteligente. ¿Pero hay razones buenas para excluir el diseño inteligente de la ciencia? La respuesta es NO. De acuerdo con este esquema, el diseño inteligente no puede ser parte de la ciencia porque viola el principio del naturalismo metodológico. Pero ¿qué es el naturalismo metodológico? Es una regla que prohíbe la consideración el diseño inteligente en la ciencia. Es obvio que este es un razonamiento circular y arbitrario.

Además, un argumento no se refuta reclasificándolo. La definición naturalista no nos dice nada acerca de la verdad de las hipótesis en conflicto, sino más bien como clasificarlas.

Definir la ciencia como una empresa puramente materialista compromete a los científicos con un punto de vista no justificado – y posiblemente falso – sobre los orígenes del universo y de la vida. Es al menos lógicamente posible que un agente personal – una inteligencia consciente y con metas – existiera antes de la aparición de la vida en la Tierra. En este tiempo, existen métodos científicos rigorosos por medio de los cuales se puede inferir o detectar la actividad de agentes inteligentes a partir de ciertos tipos de efectos. De modo que si un agente personal existía en la Tierra antes del comienzo de la vida, es al menos posible que se detecte la presencia de este agente mediante el uso de uno de estos métodos. Sin embargo, el naturalismo presupone que ninguna inteligencia existió o pudo actuar antes de este evento. Pero este supuesto no se justifica, especialmente dada la ausencia de evidencia para una explicación completamente materialista del origen de la vida.

De modo que, para que la ciencia sea objetiva, la pregunta no debe ser ¿qué escenario materialista parece ser el más adecuado? sino más bien ¿qué causó que la vida se originara en la Tierra? La idea de este espacio es buscar y promover objetividad en la ciencia.

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